La Ansiedad PR

Trastorno de Ansiedad Generalizada: Un breve acercamiento con fines educativos

Por: Zuleyka Jiménez / Trabajadora Social / Fundadora de La Ansiedad.

Ansiedad es un mecanismo de defensa del ser humano que se activa ante aquello que consideramos un peligro o amenaza y nos ayuda a tomar decisión sobre huir o enfrentarnos a lo percibido. El trastorno de ansiedad generalizada (T.A.G.) se caracteriza principalmente por una ansiedad y preocupación excesiva en varias áreas. Esa ansiedad y preocupación es desproporcionada con relación a la preocupación misma. La intensidad, duración y frecuencia manifestada por la persona, es importante para acercarnos a un criterio diagnóstico.

La preocupación es diaria y constante. Por ejemplo, preocupación por actividades rutinarias, tareas domésticas por hacer, el trabajo, la salud, la familia, la economía, llegar tarde, el que le suceda algo a un ser querido, hacer las compras, entre otros. Para muchas personas estas pueden ser preocupaciones simples o bien pueden no representar ninguna preocupación, pero para personas con T.A.G., suelen ser preocupaciones con peso, constantes y le ocupan su mente la mayor parte del día. En este trastorno se piensa constantemente sobre cada una de ellas, casi de forma obsesiva y continua y eso lo diferencia de una persona con las mismas preocupaciones, que igual se preocupan (pero no excesivamente) pero se mueven a la acción. Esta acción le resulta complicada a las personas con el trastorno. Se detienen más en la preocupación excesiva que en la acción.

A una persona con T.A.G. le resulta difícil controlar las preocupaciones y llegan a ser tan fuertes que le impide mantener un enfoque en el aquí y ahora para poder llevar a cabo sus tareas diarias y desenvolverse en la sociedad. Es complicado mantener la concentración ya que los pensamientos ocupan el espacio de la acción y afectan la rapidez para llevar a cabo tareas consumiendo las energías. Todos los síntomas van contribuyendo el deterioro de quien lo padece si no se trabaja.

No poder dormir o tener un sueño no reparador, inquietud, irritabilidad, tensión muscular, fatigabilidad, sensación de nerviosismo, dificultar para concentrarse o sentir que tiene la mente en blanco, son síntomas asociados al T.A.G. 

Otras sensaciones que la persona puede describir son temblores, molestias musculares o dolores, sudoración, náuseas, diarreas, ritmo cardiaco acelerado, sobresalto o sentir que se asustan exagerada o fácilmente, dificultad para respirar, mareos, dolores de cabeza, entre otras.

Estos síntomas duran más, pueden manifestarse en cualquier momento y provocan angustia; no hay algo específico que haga aflorar la preocupación, por esto se le nombra ansiedad generalizada, porque la ansiedad se debe a diversos factores.

A medida que la persona crece en edad hay mayor probabilidad de que incremente la ansiedad si no se trabaja a tiempo. Además, según se va creciendo, las responsabilidades aumentan y esto puede generar más peso o presión para la persona. El diagnóstico se asocia más a mujeres (acompañado de depresión) y en hombres, acompañado del uso de sustancias.

En este escrito no se pretende diagnosticar, su fin es educativo. Se recomienda visitar un profesional de la salud mental para que evalúe su estado emocional y/o sensaciones. Parte de la información se ha incorporado del DSM-5: Asociación Americana de Psiquiatría, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5.